1561: NUESTROS PRÓCERES

Alcides Parejas Moreno

El gran protagonista en el proceso histórico que se inició el 26 de febrero de 1561 es el hombre cruceño. Cuando digo cruceño  me refiero a los hombres que arrancaron del momento fundacional, que ya no son ni indios ni españoles,  sino cruceños es decir los habitantes de la Gobernación de Santa Cruz de la Sierra. No se puede entender lo cruceño si no se parte de este principio. El cruceño es producto de la cultura de frontera; trabajó intensamente desde el primer momento  sosteniendo en una mano el arado y en la otra el fusil para hacer realidad el encargo que le dejó el fundador, poblar y desencantar la tierra.

A lo largo de estos 450 años destacan en diferentes campos, con nombre y apellidos, cruceños que van dejando huella y contribuyen de manera especial a la construcción de lo cruceño. La lista de estos próceres es muy larga; sin embargo, con el  propósito de rendirles homenaje en este artículo mencionaré algunos para que a través de ellos se pueda rendir homenaje a todos.

Durante el período colonial me gustaría destacar dos nombres. En primer lugar, don Ñuflo de Chaves, nuestro fundador, cuya figura tenemos que recuperar y darle el lugar que le corresponde. Asimismo debemos recuperar la figura de Diego de Mendoza, el protagonista de la primera rebelión contra el centralismo. Ambos personajes, que pertenecen al momento fundacional,  son indispensables para la formación de los cimientos del ser cruceño.

Los nombres se multiplican en el momento de la lucha por la independencia. Desde la figura valiente, amable y simpática de José Manuel Baca, “Cañoto”" hasta la patriarcal  del cura Salvatierra, pasando por los miembros de la Junta que se organizó el 24 de Septiembre de 1810. Desde la controvertida figura de Ignacio Warnes que gobernó con mano dura hasta la valerosa y audaz Ana Barba. En 1868 los próceres cruceños redactaron un manifiesto de protesta por un tratado de límites con Brasil que nos cerraba la salida al Atlántico. También fueron nuestros próceres los que redactaron el Memorándum de 1904 que planteaba todo un programa de integración de un país que está formado por tierras altas y llanura.

Durante toda la segunda mitad del siglo XIX cientos de cruceños se lanzaron a la conquista de las llanuras moxeñas; hombres y mujeres heroicos que se clavaron verticalmente al suelo y se convirtieron en sembradores de pueblos y progresos. Entre ellos destaca de manera especial la figura del portachueleño Nicolás Suárez que no sólo fue un explorador infatigable sino un verdadero pionero en el campo industrial. También en este tiempo Andrés Ibáñez destacó en el campo político y abrazó la causa del federalismo. Mientras que en la guerra del Pacífico brilló la figura de Ignacia Zeballos.

A comienzos del siglo XX un grupo de próceres creó la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos que estaba llamada a jugar un importante papel en la historia del primer tercio de ese siglo. Entre las muchas figuras se relieva la de Plácido Molina Mostajo, multifacético hombre público. En el campo religioso sobresale la figura de monseñor José Belisario Santistevan fundador de los colegios Seminario y Santa Ana. De las arenas del Chaco salió la rutilante figura de Germán Busch que durante su presidencia se promulgó la ley que fija el 11% de las regalías a los departamentos productores Los nombres se multiplican. En las luchas cívicas -en las que ofrendaron su vida jóvenes como Jorge Roca y Gumersindo Coronado- sobresalen las vigorosas figuras de Melchor Pinto Parada, Elffy Albrecht y Carlos Valverde Barberi, a los que habría que sumar la del diputado Virgilio Vega.

Todos nuestros próceres trabajaron en pos de un objetivo común. Muchas veces perdieron batallas, pero no se desanimaron, pues la divisa siempre la han tenido clara: primero Santa Cruz.

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